Llegó la hora
Llegó el día. Me quedan 4 horas en Madrid antes de subirme al avión rumbo a Rio, en un largo viaje de casi 12 horas que promete hacerse eterno. Creo que aún no soy consciente de que me voy al quinto pino, mirando al mapa no dejas de ver unos nombres y unas formas sobre un papel, una gran mancha azul en forma de océano que separa los continentes y que parece fácil de cruzar, aunque para ello necesites horas y horas sentado en un puto avión que nunca llega a destino. Brasil, este país que sale abajo, me espera. Concretamente Rio, la capital turística de Brasil, con Maracaná, Copacabana y el Cristo de Corcovado. Y Romário, claro.
Sólo habré estado 24 horas en Madrid, pero con mi brother Jorge y su família, que como siempre, me han hecho sentir como en mi casa en su piso de Alcorcón. Sabes que te espero en Rio de Janeiro, tronco. Un abrazo enorme, muchas gracias por todo, y espero verte pronto!

