No puedo  evitar mi sorpresa e incredulidad ante la destitución de Muricy Ramalho como técnico del Sao Paulo. Un tipo que no conozco personalmente, serio, antipático y que juega un fútbol más que aburrido, pero creo que se merece un post en este blog.

Muricy Ramalho era hasta el viernes el técnico que llevaba más tiempo en un banquillo de la primera división brasileña: 3 años y medio. Muy poco tiempo si lo comparamos con otros países, pero casi una eternidad para los siempre calientes banquillos brasileños. El Sao Paulo quedó eliminado el pasado jueves de la Copa Libertadores tras perder el partido de vuelta de los cuartos de final, disputado en casa ante el Cruzeiro, por 0-2. En la ida, habían caído por 2-1, con lo que se fueron del torneo continental con un 4-1 en contra. En la liga,ocupaban 12ª posición tras seis jornadas con 7 puntos, dos por encima de la zona de descenso, y en el torneo Paulista, fueron eliminados en semifinales por el campeón, el Corinthians.

A Muricy le condenó el nuevo fracaso en la Libertadores, máxima aspiración del club. Este temporada, había conseguido los fichajes de Washington, quien dejó fuera de las semifinales al equipo la temporada pasada en el último minuto, Junior Cesar y Arouca, también subcampeones de la competición con el Fluminense la temporada pasada.

La última Libertadores del Sao Paulo fue precisamente en 2005, meses antes de que Ramalho se hiciera cargo del equipo. En 2006, perdió en la final ante el Internacional de Porto Alegre, posteriormente ganador de la Intercontinental ante el Barcelona.

Desde entonces, Muricy ha fracasado continentalmente. Pero en cambio, se llevó consecutivamente los títulos de liga de 2006, 2007 y 2008, algo inédito en Brasil. Y fue elegido mejor entrenador consecutivamente desde 2005 a 2008. Demostrado queda pues, que no es un entrenador cualqueira.

Y más mérito tiene todavía que haya aguantado tanto tiempo en el cargo con su carácter. Ramalho es un tipo seco, arrogante y hasta prepotente. De muy mal carácter, sus desencuentros con los periodistas son más que habituales. Del mismo modo, su fútbol es rácano, defensivo, lento y muy poco vistoso. Pero efectivo, como lo demuestran los tres títulos. Y hay una prueba que me hace ver que no es mal entrenador: no he leído ni escuchado nunca un jugador suyo hablar mal de él, ni los que menos juegan.

Muricy cumplía su segunda etapa en el Sao Paulo. En la primera, (1994-96), ya dejó una CONMEBOL en las vitrinas del club. Y ahora, llevaba 3 años y medio, lo que le convierten en el cuarto técnico con más partidos dirigidos al tricolor paulista (252), sólo por detrás de los míticosVicente Feola (524), Jose Poy (421) y Telê Santana (410).

Muricy fue víctima de la tremenda presión que vive el fútbol brasileño, siempre expuesto a los resultados. La paciencia no la entienden, y se demuestra con los constantes relevos de técnicos que hay: sólo un dato: tras su salida, los técnicos con más tiempo en un banquillo de la primera división brasileña son Mano Menezes y Adílson Batista, seguidos de Vanderlei Luxemburgo. Menezes cogió las riendas del Corinthians el 5 de diciembre de 2007, o sea, lleva año y medio (o una liga en segunda y siete jornadas en la presente), Batista el Cruzeiro al día siguiente y Luxemburgo es el entrenador del Palmeiras desde el 18 de diciembre de 2007. O sea, sólo 3 entrenadores repiten desde el inicio de la temporada pasada. Alguna cosa no funciona, como se puede ver, y entre ellos, Muricy Ramalho ha sido una víctima más.

Su sustituto será Ricardo Gomes, ex del PSG, Girondins y Mónaco.

Aquí va el perfil que hice el año pasado al ganar el Sao Paulo el Brasileiro:

EFE
07-12-2008

Río de Janeiro.-  Gracias a un constante trabajo y una fuerte disciplina, Muricy Ramalho, alumno aventajado del histórico Telé Santana, consiguió hoy al mando del Sao Paulo ser el primer entrenador de Brasil en ganar tres años seguidos el Campeonato Brasileño.

Con el nuevo título, el mejor entrenador del año de Brasil en 2005 (con el Internacional de Porto Alegre) y en 2006 y 2007, y que aspira a ser reconocido nuevamente esta temporada como mejor preparador del Campeonato Brasileño, ayudó a su club a ser el primero del país en acumular seis títulos ligueros.

Nacido el 30 de noviembre de 1955 en Sao Paulo, Ramalho está siguiendo los pasos del mítico Telé Santana, considerado uno de los mejores entrenadores brasileños de la historia y de quien fue su ayudante en el tricolor paulista durante dos temporadas (1994-1996).

De carácter frío, seco y antipático, Muricy es comparado a menudo por sus allegados con un 'murici', un pequeño árbol brasileño de fruta amarilla y sabor fuerte y agridulce.

Esa personalidad se refleja en el juego del Sao Paulo: gris y aburrido, pero muy estudiado en todas sus líneas, muy competitivo y trabajador, en el que la estrella del equipo es la fuerza y el espíritu colectivo.

Al frente del Sao Paulo, Ramalho ha conseguido crear una máquina arrolladora en el Campeonato Brasileño, aunque ha estado varias veces al borde de la destitución, principalmente por no haber ganado aún ningún título disputado en eliminatorias y por el tiempo en que a veces tarda la máquina paulista en empezar a carburar.

Esta misma temporada el Sao Paulo quedó eliminado en las semifinales del Campeonato Paulista, sólo consiguió su primera victoria en la liga en la sexta jornada y cayó en los cuartos de final de la Libertadores contra el Fluminense, por lo que la afición pidió en varias ocasiones su cabeza.

Sin perder la calma, el equipo poco a poco empezó a funcionar hasta encadenar 18 jornadas invicto en la segunda vuelta que catapultaron al equipo al título.

Durante toda la temporada, Ramalho ha ido alternando el 3-5-2 tan común en Brasil, con dos laterales muy ofensivos, con un 4-4-2 más precavido a la hora de enfrentarse a rivales de más categoría.

Sin éxito en su primera etapa en el Sao Paulo, en la que ganó la Copa Conmebol de 1994 y de la que fue destituido en abril de 1997 tras un pésimo inicio en el Campeonato Paulista, nunca perdió la esperanza de retornar.

"Prometí que volvería para grabar mi nombre en la historia del club", afirmó una vez consumado su regreso al club.

Después de su destitución, pasó por nueve equipos en 10 años (Guaraní, Shanghai Shenhua de China, Ituano, Botafogo, Santa Cruz, Náutico, Figueirense, Internacional de Porto Alegre y Sao Caetano), con una Copa de China y cinco campeonatos estatales entre sus logros.

Antes, había iniciado su carrera como técnico en el Puebla mexicano (1993), donde había terminado la de centrocampista entre 1979-1985 después de militar en el Sao Paulo (1973-78).

No renovó con el Internacional en diciembre de 2005, pero sentó las bases del equipo que en la temporada siguiente conquistaría la Copa Libertadores y el Mundial de Clubes de la FIFA). Retornó al Sao Paulo en 2006 para suplir al exitoso Paulo César Autori, quien acababa de ganar precisamente los dos citados torneos.

Siempre vestido con el chándal del club en el banquillo, lejos de la elegancia de otros colegas en el cargo, Ramalho, al que muchos jugadores consideran un 'padre', no quiere amistades con sus pupilos fuera del ámbito laboral.

Conocida es su negativa a asistir a cualquier fiesta o celebración de alguno de sus jugadores, ya sea la celebración de algún cumpleaños o de cualquier parrillada para hacer grupo.