Soy de los que cree que el día que China, Índia y otros países con mucha población y poca tradición futbolística se pongan a jugar seriosamente, trabajando el fútbol base, el mapa de potencias del balompié cambiará bastante. Que se lo digan a las típicas Andorra, San Marino, Liechtenstein, Seychelles, Nicaragua o Swazilandia, con apenas suficiente población para tener una selección que pueda competir con garantías.
Salvo sorpresas -que siempre las hay-, es muy fácil ver siempre en las grandes citas a Brasil, México, Francia, Alemania, España, Italia, Inglaterra, Japón y las potencias continentales del momento. Por lógica, tienen más población, o sea, más futbolistas, y tienen más numeros de sacar grandes jugadores. Aunque repito, no siempre es así, y cada verano de Eurocopa o Mundial hay las excepciones de turno.
Por eso me gustaría destacar dos partidos que se jugaron ayer, con sabor bien diferente: la clasificación de Dinamarca para el próximo Mundial, y la derrota de Eslovaquia en casa ante Eslovenia (0-2).
Dinamarca logró ayer en el Parken de Copenhague su clasificación para participar en su cuarta Copa del Mundo, al vencer a Suecia por 1-0 y dejar sin opciones a sus vecinos escandinavos de arrebatarles la plaza. un solitario gol de Jakob Poulsen a falta de 12 minutos certificó el billete de los de Morten Olsen, ocho años después de su última presencia, en Japón y Corea (2002).
El pequeño país escandinavo, con sólo 5 millones de habitantes, se ha colado de nuevo entre las grandes potencias del planeta, tras pasar un período de incertidumbre, que coincidió con el adiós del mejor futbolista danés de todos los tiempos, Michael Laudrup, y su escudero, su hermano menor Brian. Los Laudrup abandonaron la selección tras hacer el mejor Mundial en la historia de Dinamarca, con los cuartos de final que lograron en Francia'98. Tras ellos pero, se encontraban un gran grupo en su plenitud futbolística, como los Gronkjaer, Tomasson, Helveg, Rommedahl, Jörgensen, Sand y el par de 'skins' del medio, Gravesen y Töfting. Todos ellos fueron al Mundial asiático, aunque cayeron en la primera eliminatoria y no pudieron repetir presencia en Alemania 2006. En un duro grupo de clasificación, en el que estaban Turquía (terceros en el último mundial), Grecia (vigendes campeones de Europa) y Ucrania, los vikingos llegaron con opciones a la última jornada, aunque la carambola que necesitaban no se dio y se quedaron, por un punto, sin su tercer mundial consecutivo. Peor fue la fase de clasificación para la Eurocopa del 2008, en la que quedaron emparejados en el mismo grupo que España y Suecia. El famoso partido contra los suecos en el Parken, en el que lograron empatar un 0-3 en contra y en el que un aficionado bajó al campo con la intención de agredir al árbitro, con la posterior sanción de la UEFA, que le dió los 3 puntos a los suecos, hundió a los daneses, que quedaron lejos de españoles y suecos.
Morten Olsen fue el centro de las críticas en Dinamarca, en la que muchos jugadores no consiguieron brillar como en sus clubes y en la que pesó demasiado el adiós de Töfting y Gravesen, quienes, si bien en la construcción no aportaban mucho, eran una auténtica ayuda para los defensas, además de la intimidación que suponían para los adversarios.
A diferencia de Suecia, Noruega y Finlandia, Dinamarca es la selección más técnica de las tres. También lo es su Superliga, que si bien está lejos de poder competir con otras más potentes, es la mejor en Escandinavia. Quizás el perfil no mediático que tienen varios de sus jugadores (como Grönkjaer, Jörgensen o Tomasson) hace que no se hable mucho de la selección danesa. Sin embargo, son una de las plantillas con más calidad individual (aunque sin un banquillo profundo). Técnicamente, Grönkajer y Jörgensen no tienen nada que envidiar a nadie, Rommedahl y Lovenkrands son una de las parejas de extremos más rápidas del mundo, y otros jugadores como Kahlenberg, Agger, Bendnter o Jensen aportan equilibrio y calidad. Christian Poulsen (el único indiscutible en la medular), Silberbauer (mítico el canto de los aficionados del FCK en el Parken: Who's got the power?SIL-BER-BAU-ER!!!) o Norregard, el trabajo en el centro del campo, mientras que los jóvenes Kjaer y Sconhe van empezando a dar sus primeros pasos en la selección.
Tras los dos fracasos consecutivos para Alemania'06 y Suiza-Austria'08, el sorteo del grupo de clasificación para el Mundial del 2010 no podía ser peor: Portugal y de nuevo Suecia en el mismo grupo. Sí, dos países pequeños y sin demasiada población, pero con una selección muy potente ambos. Pero Dinamarca lo bordó desde el inicio, ganando fuera por 2-3 ante los lusos y 0-1 ante los suecos. A falta de un partido, se mantiene invicta. Gran trabajo el de Morten Olsen, nada espectacular, pero muy efectivo y sabiendo muy bien cuando utilizar la calidad y el desborde de sus hombres más desequilibrantes, que los tiene. Quizás el carácter, la falta de garra y sangre, sea el mayor handicap de los daneses ahora mismo.
Es la última oportunidad de Grönkjaer, Jörgensen, Rommedahl, Tomasson y de Sörensen, el portero. Los dos primeros son sin duda los de más calidad, y si las lesiones se lo permiten, los que deben marcar las diferencias en África el próximo verano, pese a su edad. Tomasson sigue siendo un hombre gol y Rommedahl, sin la velocidad de antaño, no deja de ser un puñal por la banda. Veremos la lista de convocados de Olsen para Suráfrica, aunque de momento, Dinamarca ya tiene el mejor premio posible. Ya no sólo podrán presumir nuevamente de su modélico país ni de tener las mujeres más bellas del planeta, ahora también podrán decir que pese a su pequeño tamaño y población, son capaces de competir con los mejores y dar la cara.
Si las calles de Copenhaguen y de toda Dinamarca fueron una fiesta ayer por la noche para celebrar la clasificación, todo lo contrario sucedió en Eslovaquia. La selección tenía la oportunidad de participar por primera vez en una fase final, tras su disolución con Checoslovaquia en 1994. Desde entonces, no ha logrado clasificarse para un Mundial o una Eurocopa.
Poco se esperaban los eslovacos que llegarían a la última jornada de clasificación dependiendo de sí mismos para acceder al Mundial. En un grupo en el que estaban Chequia, Polonia, Eslovenia e Irlanda del Norte. Sin un favorito claro, Eslovaquia no partía con muchas opciones de clasificarse. Tras ganar a Irlanda del Norte en el primer partido, la segunda jornada trajo la primera derrota, un 2-1 en Eslovenia. Sin embargo, la primera sorpresa fue la victoria por 2-1 en casa ante Polonia y la segunda, la lograda en Praga por 1-2 ante sus vecinos checos, que empezó a hacer realidad el sueño de ir al Mundial. Con todo a favor para lograrlo en casa en la penúltima jornada, ganando a Eslovenia en Bratislava colocaba a los hombres de Vladimir Weiss directamente a la cita futbolística por excelencia. Pero Birsa y Pecnik, ambos en la segunda parte, bajaron a la tierra a los eslovacos, que si bien siguen primeros con dos puntos más que Eslovenia, deberán ganar ahora a Polonia para asegurarse el pase: Eslovenia tiene el average particular ganado y visita a la 'potente' San Marino, por lo que tiene los 3 puntos. Eslovaquia pues, aunque tenga la repesca asegurada, debe ganar a Polonia sí o sí.
Poco se sabe de la selección que entrena Weiss. Tan sólo el jóven Skrtel, uno de los pocos descubrimientos de Rafa Benítez en el Liverpool, es el que juega regularmente en un grande. Otros conocidos son los veteranos Karhan, Vittek (el capitán). La sorpresa pero, han sido la aparición de jóvenes como Pekarík (Wolfsburgo), Stoch (Twente), Hamsik (Nápoles) o Weiss (Manchester City), el hijo del seleccionador, que han subido el nivel de Eslovaquia. Junto a ellos, desconocidos en ligas menores como Zabavnik (Terek Grozny), Durica (Lokomotiv Moscú), Strba (Xanthi) o Jakubko (FC Moscú).
Un fútbol toscón, pero práctico: descontando a San Marino, a la que ganó 0-7 y 3-1, y a Eslovenia, contra la que perdió en casa y fuera, Eslovaquia ha marcado dos goles en todos los otros partidos, cediendo sólo un empate ante Chequia en casa. A su favor juega ahora el visitar una Polonia desmotivada al no jugarse nada. En contra, el enorme mazazo que supuso el no lograr el billete en casa, con todo a favor, y la presión de tener que ganar sí o sí para evitarse la repesca, que ya es un gran premio para una modesta selección.
El miércoles la respuesta.

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